Andrés Alejandro Santana Hernández, un niño guanajuatense de 12 años, murió trágicamente al ser devorado por cocodrilos mientras se encontraba de vacaciones con su familia en Lázaro Cárdenas, Michoacán.
El menor presuntamente cayó del puente de Barra de Santa Ana, donde su familia había detenido el automóvil para observar a los cocodrilos.
El trágico suceso ha generado una profunda consternación tanto en su comunidad natal, en Cortazar, Guanajuato, como en redes sociales.
Andrés Alejandro era muy querido en su comunidad
Andrés Alejandro era monaguillo en la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, formaba parte de la Banda de Guerra del Cuerpo de Bomberos de Cortazar y cursaba la secundaria en la escuela Ingeniero Antonio Madrazo.
Su compromiso con actividades religiosas, cívicas y escolares lo había hecho muy querido entre compañeros, profesores y vecinos.
La Diócesis de Celaya, así como la Unidad local de Bomberos, expresaron su pesar públicamente.
«Con profundo dolor, pero con la esperanza puesta en nuestro Señor Jesucristo, pedimos oración por el eterno descanso de Andrés Alejandro», publicó un miembro de la comunidad católica.
Por su parte, los bomberos locales le rindieron homenaje con un pase de lista simbólico: “Hoy despedimos a un elemento de nuestra banda de guerra. Descanse en paz”.
La Presidencia Municipal de Cortazar también lamentó la tragedia y expresó su solidaridad con la familia.
A través de un comunicado, informó que brindará apoyo a los deudos y reiteró su compromiso de acompañarlos en este difícil momento.
El incidente ha abierto nuevamente el debate sobre las condiciones de seguridad en zonas turísticas naturales, especialmente aquellas donde habitan animales salvajes.
Hasta ahora, las autoridades locales de Michoacán no han emitido un informe oficial detallado sobre lo ocurrido.
Fuente: Grupo Es Noticia