Con el PT y PVEM del lado de la oposición, Morena aprobó la reforma electoral en comisiones unidas de la Cámara de Diputados, con 45 votos en favor, 39 en contra y sin entrar al debate de fondo, en una sesión donde los aliados oficialistas confirmaron su rechazo a la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que deja al dictamen en una situación crítica de cara a su discusión en el pleno, donde Morena no cuenta con los votos necesarios para alcanzar la mayoría calificada.
Así, de manera oficial, los dos aliados políticos del oficialismo confirmaron su posición de rechazo a una reforma que incluye temas como la transformación de la fórmula para la elección de la representación proporcional y reduce el presupuesto a los partidos, lo que es considerado por petistas y verdecologistas como puntos que lesionan gravemente sus posibilidades de futuro. El dictamen fue turnado a la Mesa Directiva para que sea discutido hoy por el pleno, donde necesita la mayoría calificada, pero como PT y PVEM anunciaron el voto en contra, Morena no podrá avalarla, pues tiene 253 integrantes y necesita 334 votos, si acuden los 500 diputados; es decir, le faltan 81 votos.
Las posturas de los aliados y la oposición
«En el Partido del Trabajo no nos identificamos como oportunistas ni mezquinos», aseguró el diputado Pedro Vázquez, quien fue el encargado de fijar la posición en contra de la reforma. «En nuestro grupo parlamentario del Partido del Trabajo nos apartamos del dictamen que se nos presenta, toda vez que consideramos que aún no están agotadas todas las posibilidades, ni cerradas todas las puertas para que este movimiento de la Cuarta Transformación siga creciendo al lado de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo», expresó el petista.
El verdecologista Ricardo Astudillo anunció que «a pesar de coincidir en varios puntos de la reforma, en esta ocasión no podemos acompañar el dictamen, precisamente porque consideramos que la propuesta puede fortalecerse para asegurar condiciones de igualdad en la competencia democrática. Lo decimos con respeto, con responsabilidad institucional y con la convicción de que las reformas electorales siempre pueden perfeccionarse mediante el diálogo. Reiteramos nuestro compromiso de seguir construyendo un México más justo y con más bienestar para nuestro pueblo», resaltó.
Pablo Vázquez, de Movimiento Ciudadano, explicó que están en contra de la reforma, por considerarla unilateral. Instó a las comisiones a discutir también la iniciativa que los emecistas presentaron, pero fue ignorada. Abigail Arredondo, del PRI, también expresó el voto en contra y criticó que se trata de una reforma que nació del poder y excluyó a los partidos.
Polémica por declaraciones contra Pablo Gómez
El panista Homero Niño de Rivera criticó a Pablo Gómez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, porque, dijo, elaboró «un bodrio». El morenista Leonel Godoy, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, consideró que las palabras de Niño de Rivera constituyen «violencia política en razón de género», porque considera que la mandataria federal no es capaz de presentar una iniciativa por sí misma. De inmediato se despertó el griterío. La panista Noemí Luna pidió la palabra y rechazó la apreciación de Godoy; reiteró que Pablo Gómez fue el autor de una reforma mal hecha.
Los números en el pleno
· 45 votos a favor tuvo el dictamen en comisiones unidas de la Cámara de Diputados.
· 253 votos seguros tiene Morena en el pleno, pero requiere de 334.
Aunque Morena logró imponer la aprobación en comisiones de la Cámara de Diputados, PT y PVEM reafirmaron su postura en contra de las modificaciones, lo que deja a la reforma electoral en una situación de alta incertidumbre. El dictamen fue turnado a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados para que sea discutido este miércoles por el pleno, donde necesita la mayoría calificada, pero como PT y PVEM anunciaron el voto en contra, Morena no podrá avalarla, pues le faltan 81 votos.
La aprobación de la reforma electoral en comisiones sin el respaldo de los aliados y su envío al pleno con votos insuficientes marca un momento crítico para la iniciativa de Sheinbaum, que ahora enfrenta un escenario de alta incertidumbre y la posibilidad de un revés legislativo.