Poza Rica, Ver.— Ni los 300 elementos de la Guardia Nacional, ni 80 soldados y marinos fueron suficientes para contener la violencia que asfixia a Poza Rica.
Este viernes, a plena luz del día y a escasos metros del Hospital Regional, estalló una balacera que dejó al menos un herido grave, un arma de alto poder abandonada.
El ataque armado ocurrió alrededor del mediodía sobre la calle Pípila de la colonia Reforma. Vecinos relatan haber escuchado múltiples detonaciones de grueso calibre, como si la guerra hubiera irrumpido sin aviso ni tregua. A su llegada, elementos de la Policía Municipal encontraron el área regada de casquillos percutidos y una poderosa arma larga abandonada.
Pese al despliegue inmediato de fuerzas de la Secretaría de Seguridad Pública, la Marina y el Ejército Mexicano, los agresores lograron escapar impunemente, iniciando una cacería que, hasta el cierre de esta edición, no ha dado frutos. Las autoridades montaron un operativo de búsqueda, pero no se especificó hacia dónde huyeron los atacantes. El mensaje entre líneas es escalofriante: los criminales siguen teniendo el control del territorio.
La persona herida, de identidad aún reservada, fue trasladada de urgencia —gravemente lesionada del abdomen y la espalda— al mismo Hospital Regional que, paradójicamente, se encuentra a unos metros de donde ocurrieron los disparos.
Ahora el nosocomio está bajo custodia militar, como si el hospital mismo hubiera cruzado la línea del frente en una guerra sin cuartel.
Fuente: Grupo Es Noticia Veracruz