Un resfriado común podría actuar como una inesperada barrera natural contra el Covid-19, según un estudio publicado en el Journal of Infectious Diseases. La investigación, que analizó más de 10 mil muestras nasales de familias de distintos países, determinó que las personas que habían padecido un resfriado en las cuatro semanas previas presentaban un 50 % menos de riesgo de infección por SARS-CoV-2.
El hallazgo fue liderado por un equipo internacional de científicos que estudió la relación entre el rhinovirus —principal agente causante del resfriado— y la respuesta inmunitaria frente al coronavirus. Los resultados también mostraron que, en los casos donde se producía coinfección, la carga viral del SARS-CoV-2 era casi diez veces menor, lo que reduce tanto la gravedad de los síntomas como la posibilidad de contagiar a otros.
La clave está en las defensas locales del organismo
Los investigadores explicaron que esta protección se debe a la activación de genes antivirales en las vías respiratorias durante una infección por rhinovirus.
“La infección por rhinovirus induce la activación de numerosos genes antivirales que permanecen activos varios días”, señalaron los autores. “Esa respuesta temprana puede limitar la capacidad del SARS-CoV-2 para establecerse y replicarse en el organismo”.
Este fenómeno, conocido como “interferencia viral heteróloga”, ocurre cuando un virus estimula el sistema inmunitario de tal forma que impide la instalación de otro patógeno. En términos sencillos, el resfriado actúa como un “entrenador inmunitario”, dejando tras de sí una defensa reforzada que ayuda a contener nuevas infecciones respiratorias.
Evidencias genéticas del efecto protector
Para comprender mejor este proceso, los científicos realizaron análisis de secuenciamiento de ARN en un subconjunto de muestras. Detectaron la activación de 57 genes relacionados con la respuesta antiviral, de los cuales más de 20 participan directamente en la defensa contra virus respiratorios.
Entre ellos destacan los genes que regulan la producción de interferones, proteínas fundamentales en la inmunidad innata que dificultan la entrada y replicación de virus en las mucosas respiratorias. Según el estudio, este efecto puede durar varios días e incluso semanas después de haber superado un resfriado.
Los niños, naturalmente más protegidos
Uno de los hallazgos más interesantes del estudio fue la diferencia entre adultos y niños. Los menores mostraron niveles más altos de genes antivirales, incluso sin haber padecido una infección reciente. Además, tienen una probabilidad 2.2 veces mayor de contraer resfriados, lo que mantiene su sistema inmunitario en un estado constante de vigilancia.
“Los niños presentan una mayor frecuencia de infecciones por rhinovirus, lo que podría mantener su inmunidad innata más activa”, explicó el equipo.
Esta observación ofrece una posible explicación a la menor gravedad del Covid-19 en la población infantil, comparada con los cuadros severos observados en adultos mayores durante la pandemia.
Hacia nuevas estrategias preventivas
El descubrimiento abre la puerta a nuevas formas de prevención. Los investigadores sugieren que comprender a fondo cómo funcionan estas defensas naturales podría inspirar vacunas o aerosoles nasales capaces de estimular localmente la producción de interferones, fortaleciendo así la primera línea de defensa del cuerpo ante diversos virus respiratorios.
“Profundizar en los mecanismos de interferencia viral podría ser clave no solo frente al Covid-19, sino también ante futuras pandemias respiratorias”, concluyeron los autores del estudio.
El hallazgo confirma una idea prometedora: incluso una infección leve, como un resfriado común, puede tener un efecto protector significativo al activar los sistemas inmunológicos que impiden que otros virus, incluido el SARS-CoV-2, se propaguen con facilidad en el organismo.
Fuente: Grupo Es Noticia