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Lo Que Dice la Ciencia Sobre Los Alimentos Para Aumentar la Testosterona y el Deseo Sexual

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En medio de un océano de mitos, recetas caseras y promesas virales sobre cómo «elevar la testosterona» o «mejorar la erección con alimentos», la ciencia pone los pies en la tierra y ofrece una mirada crítica: no hay pruebas de que la dieta, por sí sola, pueda potenciar el deseo sexual ni aumentar los niveles de testosterona en personas sanas.

Esto lo afirman con claridad tanto la Academia Española de Nutrición y Dietética como la Escuela de Medicina de Harvard, dos referentes en salud y nutrición. Ambas instituciones coinciden en que la función sexual masculina está más relacionada con la salud vascular, neurológica y psicológica, que con alimentos específicos o suplementos naturales.

“La dieta influye de forma indirecta en la producción de testosterona y en la función sexual masculina, pero no como muchos esperan”, afirma Eduard Baladia, coordinador científico de la Academia Española de Nutrición y Dietética.

La testosterona, mucho más que una hormona sexual

La testosterona es una hormona clave en el organismo. En los hombres, es esencial para el desarrollo de los órganos sexuales, la producción de esperma, el deseo sexual y la capacidad eréctil. También juega un rol importante en la masa muscular, la densidad ósea, la distribución de grasa corporal y el estado de ánimo.

Sin embargo, sus niveles tienden a disminuir gradualmente a partir de los 30 años, lo que puede generar síntomas como fatiga, desánimo, pérdida de masa muscular, aumento de grasa corporal, bajo deseo sexual o disfunción eréctil. Pero no todos los hombres con baja testosterona presentan síntomas, y por eso el diagnóstico requiere siempre de un análisis de sangre y valoración médica.

¿Qué factores bajan la testosterona?

Entre los más importantes:

  • El envejecimiento
  • El estrés crónico, que eleva el cortisol y suprime la testosterona
  • La falta de sueño
  • El sedentarismo
  • Una mala alimentación
  • Enfermedades crónicas, como diabetes o apnea del sueño
  • Algunos medicamentos o trastornos hormonales

Mitos y realidades sobre los alimentos “milagrosos”

Durante décadas, ciertos productos como las ostras, el chocolate, la carne roja o la canela han sido señalados como afrodisíacos naturales. Sin embargo, los estudios clínicos no respaldan estas afirmaciones.

“No hay alimentos ni suplementos que potencien la erección o eleven la testosterona de forma directa”, subraya la Academia Española de Nutrición.

Lo que sí se ha comprobado es que la obesidad y especialmente la grasa visceral (la que se acumula en el abdomen) están asociadas a niveles más bajos de testosterona, debido a fenómenos como la inflamación crónica y la resistencia a la insulina.

En personas con sobrepeso, una dieta hipocalórica que reduzca grasa corporal puede mejorar los niveles hormonales y la función sexual. En cambio, en personas con peso normal, no existe un alimento o suplemento que tenga ese efecto mágico.

¿Entonces qué sí funciona?

La recomendación de los especialistas es clara: apostar por hábitos saludables integrales.

Entre las principales estrategias para mantener niveles óptimos de testosterona están:

  • Hacer ejercicio físico con regularidad
  • Dormir al menos 7 a 8 horas por noche
  • Evitar el estrés crónico o aprender a gestionarlo
  • Seguir una dieta equilibrada, rica en vegetales, frutas, legumbres, grasas saludables (como las del aguacate, el aceite de oliva o las nueces), y baja en azúcares y ultraprocesados
  • Evitar el alcohol en exceso y el tabaco
  • Mantener un peso corporal saludable

“El bienestar hormonal depende más de tu estilo de vida que de lo que haya en tu plato”, enfatiza la Escuela de Medicina de Harvard.

¿Y los suplementos naturales?

Muchos productos en el mercado prometen «aumentar la testosterona» o «mejorar la virilidad» a base de extractos exóticos o plantas milagrosas. Sin embargo, los expertos advierten que pueden ser peligrosos y carecen de respaldo científico.

Sustancias como la yohimbina, la “mosca española” o la “miel loca” han sido utilizadas con fines afrodisíacos, pero pueden provocar efectos secundarios graves como hipertensión, ansiedad, vómitos o problemas cardiovasculares. De hecho, en países como España algunos de estos productos han sido retirados del mercado.

El deseo sexual es más complejo que una dieta

Finalmente, la ciencia destaca que la satisfacción sexual no depende únicamente de las hormonas, y mucho menos de un alimento específico. El contexto emocional, las relaciones personales, el bienestar psicológico y la autoestima tienen un peso determinante.

“Más que buscar afrodisíacos en la alacena o la farmacia, vale más cuidar el cuerpo, la mente y las relaciones con los demás”, concluyen los expertos.

Fuente: Grupo Es Noticia

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