En un momento crítico para la movilidad aérea del país, pilotos e ingenieros han urgido revivir el NAIM como vía para consolidar un solo aeropuerto en el Valle de México. El interés principal radica en solucionar la saturación del espacio aéreo y aumentar la conectividad de pasajeros en la Ciudad de México.
A ocho años de la cancelación del proyecto en Texcoco, la demanda de vuelos parece estancada mientras el AICM reporta menos de 45 millones de viajeros y el AIFA opera con limitada capacidad. Estas cifras reflejan la necesidad de plantear alternativas robustas y seguras para el futuro de la aviación comercial.
La situación actual del sistema aeroportuario
Tras el cierre del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco en 2018, el gobierno federal apostó por un Sistema Aeroportuario integrado por el AICM, el AIFA en Santa Lucía y el aeropuerto de Toluca. No obstante, el Aeropuerto Internacional Benito Juárez (AICM) registró una caída de 50.3 millones de pasajeros en 2019 a 44.5 millones en 2025, evidenciando una reducción de la demanda en la terminal principal del país.
Paralelamente, el Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) alcanzó apenas 7 millones de usuarios anuales, mientras que Toluca opera por debajo de su capacidad histórica de 8 millones de pasajeros. Estas cifras ponen en jaque la viabilidad del esquema actual, en donde la dispersión de operaciones no ha logrado incrementar el flujo aéreo en la Zona Metropolitana del Valle de México.
Las voces de pilotos y controladores aéreos
En el Foro “Panorama: el Sistema Aeroportuario del Valle de México hoy”, organizado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), pilotos y controladores expusieron sus reservas sobre el modelo fragmentado.
Jesús Ramírez Stabros, ex secretario general de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), afirmó que “no hay opción más que retomar y construir un aeropuerto en la zona que los estudios técnicos han marcado en los últimos 40 años”, remarcando la necesidad de un único punto de operaciones para optimizar tiempos y reducir riesgos de coordinación aérea.
Por su parte, María Larriva, controladora aérea, destacó que “es más fácil meter todos los aviones en un solo aeropuerto”, recordando el estrés que provoca la gestión simultánea del AICM y el AIFA en espacios aéreos solapados. José Alfredo Covarrubias, secretario general de Sinacta, agregó que el rediseño del flujo aéreo actual “ha complicado la gestión, afectando la seguridad y aumentando los incidentes” al tener que administrar despegues y aterrizajes de aeronaves cada vez más grandes en dos campos distintos.
NAIM en Texcoco: argumentos técnicos contra la inundación
El argumento principal para cancelar el NAIM en Texcoco se centró en el supuesto riesgo de inundaciones por el escurrimiento de las aguas pluviales del oriente del país. Sin embargo, expertos como Luis Francisco Robledo, ingeniero hidráulico, han desmentido esa premisa asegurando que “el proyecto de Texcoco no se inundaría” gracias a sistemas de desalojo de agua diseñados para la terminal y sus pistas.
Robledo explicó que los estudios previos contemplaban mecanismos de contención capaces de manejar hasta 65 mil litros por segundo de agua, superando con creces el volumen máximo estimado durante temporadas de lluvia intensa.
Lagunas de regulación y sistema de bombeo
Dentro de las soluciones planteadas, Robledo describió dos grandes obras civiles: un conjunto de lagunas de regulación que funcionarían como depósitos temporales de agua pluvial y una red de bombas instaladas estratégicamente a lo largo de las pistas, similar al sistema operativo en el AICM.
Estas infraestructuras permitirían evacuar el agua acumulada hacia canales controlados, evitando que el complejo aeroportuario se convierta en un vaso natural de almacenamiento. El mismo ingeniero notificó al secretario de Comunicaciones y Transportes de la administración pasada que, con estos esquemas, el NAIM en Texcoco contaría con un sistema antiinundaciones probado y confiable.
Implicaciones para la movilidad y el desarrollo
Recuperar la construcción del NAIM implicaría no sólo ampliar la capacidad anual de pasajeros por arriba de los 100 millones, sino también unificar la logística aérea para reducir tiempos de conexión y costos operativos.
Un solo aeropuerto de gran escala permitiría atraer nuevas rutas internacionales, incentivar la inversión en turismo y logística, y descongestionar las vías terrestres al ofrecer vuelos directos a más destinos. Asimismo, la modernización de la infraestructura aeroportuaria puede impulsar la generación de empleos especializados en ingeniería, servicios y mantenimiento, alineándose con las tendencias globales de sustentabilidad y digitalización en terminales de última generación.
Tensión política y posiciones encontradas
La cancelación del NAIM en Texcoco fue oficializada en 2018 tras una consulta pública promovida por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, quien argumentó que el proyecto atentaba contra el ecosistema del lago y ponía en riesgo las finanzas públicas.
Desde entonces, voces tanto del sector privado como de organismos internacionales han cuestionado la viabilidad del AIFA como alternativa única, mientras que defensores del medio ambiente, como el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, advierten que cualquier intento de retomar las obras pondría en conflicto la recuperación ecológica del lago y los derechos de las comunidades originarias.
En contraste, exfuncionarios y expresidentes han opinado que cancelar el NAIM representó “dar en la madre a un gran proyecto”, mientras que Claudia Sheinbaum Pardo defendió la decisión afirmando que las recientes inundaciones en la CDMX “hubieran sido peores” de haberse construido el aeropuerto, al eliminar un vaso regulador natural.
Este choque de perspectivas convierte al NAIM en Texcoco en un terreno político tan disputado como estratégico para el desarrollo del país.
Conclusión: ¿es viable revivir el NAIM?
El llamado a revivir el NAIM cobra fuerza entre pilotos, controladores e ingenieros que aseguran que las soluciones técnicas existen y que el modelo aeroportuario actual no ha cumplido con las expectativas de conectividad en el Valle de México. La frase clave de este debate —revivir el NAIM— resume la aspiración de contar con un proyecto integral, capaz de soportar el crecimiento del tráfico aéreo y de funcionar como un polo de desarrollo económico y tecnológico.
La decisión de retomar o desechar esta alternativa dependerá de un análisis riguroso de costos, beneficios y riesgos ambientales, pero sin duda el diálogo ha reabierto la discusión sobre el futuro de la aviación en México y la necesidad de generar infraestructuras a la altura de sus necesidades.
Fuente: Grupo Es Noticia