El colectivo Buscando Cuerpos en Todo México reportó aproximadamente 1,600 dientes de leche en un predio de Zacapu, Michoacán.
La organización señala el lugar como una posible fosa clandestina y sitio de incineración utilizado por grupos criminales.
Sin embargo, las autoridades todavía no confirman el origen humano de todas las piezas ni cuántas posibles víctimas estarían representadas.
Las búsquedas comenzaron en 2021, cuando integrantes del colectivo observaron humo proveniente de un cerro cercano a un basurero.
Margarita López, fundadora de la organización, afirmó que entonces localizaron una pieza identificada preliminarmente como un diente infantil.
Después del hallazgo, el grupo utilizó herramientas de cribado más pequeñas para recuperar fragmentos que podían pasar inadvertidos durante las excavaciones.
Con el paso de los años, las buscadoras reunieron dientes de leche, piezas dentales de adultos, vértebras, falanges y otros restos óseos.
López sostiene que unas 80 víctimas menores de edad podrían estar relacionadas con el sitio. Esa estimación carece todavía de confirmación pericial.
También planteó posibles vínculos con explotación sexual, pornografía infantil o tráfico de órganos. Ninguna de estas hipótesis ha sido acreditada oficialmente.
La FGR no confirma la cifra ni el origen de los restos
La Fiscalía General de la República informó que mantiene comunicación con el colectivo para atender diversas investigaciones relacionadas con Michoacán.
Personal especializado recibió a sus integrantes el 9 de septiembre y ofreció acompañamiento técnico, jurídico y toma de muestras genéticas.
La dependencia también gestionó una reunión con autoridades de Michoacán para revisar los expedientes expuestos por las familias.
No obstante, su comunicado no confirmó específicamente el hallazgo de Zacapu ni validó la cifra de 1,600 dientes de leche.
El caso llegó al Senado, donde la legisladora panista Laura Esquivel solicitó un minuto de silencio por las presuntas víctimas infantiles.
La senadora también anunció una propuesta para exigir a las autoridades federales y estatales el esclarecimiento de los hechos.
Hasta ahora, no existen dictámenes públicos que determinen la edad, identidad o causa de muerte de las posibles víctimas.
Las pruebas genéticas y los análisis forenses serán necesarios para establecer si las piezas pertenecen a menores y cuántas personas podrían estar involucradas.