POZA RICA, Ver.- En plena crisis humanitaria por las lluvias que devastaron amplias zonas del norte veracruzano, un video que circula en redes sociales muestra la entrega de despensas con sellos del CJNG a familias damnificadas en Poza Rica y Tihuatlán.
La grabación, verificada por medios locales, evidencia lo que muchos ciudadanos ya denunciaban: mientras el gobierno impide que asociaciones civiles y voluntarios repartan apoyo, el vacío institucional está siendo aprovechado por otros actores que buscan ganar presencia entre la población.
En el video difundido se puede escuchar a uno de los sujetos encapuchados decir “de parte del Cártel Jalisco Nueva Generación. De parte del Cártel Jalisco Nueva Generación”, a la par de que ciudadanos se arremolinan en torno a un vehículo para recibir la despensa.
En #Veracruz, tras las fuertes lluvias, circulan videos donde presuntos integrantes del CJNG reparten despensas en Tihuatlán.
«De parte del Cártel Jalisco Nueva Generación. De parte del Cártel Jalisco Nueva Generación», exclamaron. pic.twitter.com/qCx0siKYJ9
El hecho ha desatado una fuerte indignación social y un debate nacional sobre quién realmente está ayudando a los más necesitados.
Las autoridades prohibieron el paso a quienes de verdad querían ayudar, como fue el caso de influencers, ciudadanos de otros municipios y activistas, “pero no detienen esto que está a la vista de todos”, expresaron usuarios en redes, señalando la falta de control y transparencia por parte de las autoridades.
Y es que el Ayuntamiento de Poza Rica, encabezado por el alcalde morenista Fernando Luis Remes Garza, “el Pulpo Remes”, emitió un comunicado donde informaba que estaba prohibido de manera estricta el paso a las zonas afectadas a excepción de vehículos oficiales o de emergencias. El comunicado fue eliminado de sus redes sociales minutos despues.
A pesar de la difusión del video, ni el Ejército, ni la Marina, ni el Ayuntamiento de Poza Rica han emitido postura alguna, alimentando el malestar entre los habitantes que acusan al gobierno de abandonar a la gente y de obstaculizar la ayuda independiente.
Mientras el agua baja lentamente, la desconfianza hacia las instituciones crece.
En Poza Rica, la tragedia no solo se mide en pérdidas materiales, sino en el reflejo de un Estado ausente que ha permitido que otros ocupen su lugar.