El Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, ha sido el epicentro de un oscuro episodio de violencia. De acuerdo con una investigación realizada por Eme Equis, en 2012, se despojó al dueño original, conocido como don Genaro, de su parcela bajo amenazas y coacción.
Ahora, en 2025, el predio ha reaparecido misteriosamente como propiedad privada en el catastro municipal, sin explicaciones claras sobre los responsables del trámite.
El rancho se habría obtenido ilegalmente
Don Genaro y su familia fueron víctimas de intimidación cuando miembros del crimen organizado, irrumpieron en su hogar. Sin armas visibles, pero con una amenaza latente, lo obligaron a vender la parcela 446, que posteriormente fue convertida en un campo de exterminio.
La finca, rodeada por una barda perimetral y rotulada como «Izaguirre Ranch«, fue testigo de actos atroces que cobraron la vida de al menos 1,500 personas.
En 2025, sin notificación oficial ni asamblea ejidal, el terreno cambió su estatus a propiedad privada.
Don Genaro recibió un aviso para pagar el impuesto predial, revelando el irregular proceso de registro en el catastro.
Los vecinos, desconcertados, se cuestionan cómo se concretó la transacción sin cumplir con los requisitos legales.
A pesar de los cambios administrativos, la memoria de las víctimas persiste. Organizaciones de derechos humanos exigen una investigación exhaustiva sobre la conversión del terreno y las posibles complicidades gubernamentales.
La historia de Rancho Izaguirre es una muestra de la violencia que se vive en el país, pero ahora también desata sospechas en torno a la complicidad que existe entre el crimen y las autoridades.