La posibilidad de que partidos soliciten consultas populares tomó fuerza con el borrador de la reforma electoral que circula en la antesala del 24 de febrero.
El documento perfila que las dirigencias partidistas puedan promover estos ejercicios, hoy reservados al Ejecutivo, al Congreso y al 2% del padrón electoral.
¿Qué dice el borrador?
El texto preliminar elaborado por la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral adelanta ajustes de alto calibre al mecanismo de consulta popular.
Entre los puntos más discutidos está permitir que los partidos políticos puedan, de manera explícita, solicitar consultas populares a nivel federal, y que estas se integren también a planos estatal y municipal con reglas armonizadas.
Además, propone mover piezas del andamiaje constitucional para ampliar temáticas y ajustar umbrales de participación.
Según el borrador, los partidos no solo podrían impulsar consultas, sino también desplegar activamente campañas para promoverlas, con lineamientos específicos sobre tiempos, financiamiento y límites de propaganda en medios y plataformas digitales.
La finalidad, de acuerdo con sus promotores, sería “activar” la deliberación pública y llevar a la boleta temas de interés social sin depender exclusivamente de la iniciativa ciudadana o del Poder Ejecutivo.
El umbral vinculante: de 40% a 33%
Uno de los cambios más sensibles es el ajuste al quórum de participación necesario para que los resultados sean vinculantes. La propuesta lo baja del 40% al 33% de la lista nominal.
Sus defensores argumentan que el umbral actual desincentiva la participación y convierte a muchas consultas en ejercicios meramente testimoniales. Con 33%, sostienen, se volvería un objetivo exigente, pero alcanzable, sobre todo si las preguntas se formulan con claridad y se alistan en calendarios con alta movilización cívica.
El papel de redes sociales y medios masivos queda bajo la lupa. La propuesta incluye limitar la propaganda en plataformas digitales y en medios de gran alcance durante los periodos de consulta.
La idea es moderar la “tormenta informativa” que suele nublar la deliberación y reducir el impacto de campañas de desinformación. Este punto, clave en la era del microtargeting, buscaría establecer pistolas de radar para tráfico de anuncios, financiamiento y posibles injerencias.
Fuente: Grupo Es Noticia