La cabaña en medio del bosque donde se ocultaba Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes fue el escenario decisivo del operativo que puso fin a la cacería más grande contra el narcotráfico en México. Este refugio, ubicado en un complejo de cabañas a las orillas de Tapalpa, Jalisco, estaba rodeado por la densa vegetación de la Sierra Madre Occidental y ofrecía un aislamiento que el capo creía impenetrable.
De acuerdo con el informe de la Sedena, la pista clave fue una cita sentimental: uno de sus enlaces más cercanos trasladó a una de sus parejas a una de estas cabañas, y al retirarse ella el 21 de febrero, las fuerzas especiales detectaron que Mencho permanecía en el lugar (Radio Fórmula). Inteligencia Militar Central, apoyada con datos de Estados Unidos, montó una vigilancia precisa sobre el refugio y planificó cada paso del asalto.
La madrugada del 22 de febrero, efectivos del Ejército Mexicano y la Guardia Nacional cerraron el cerco alrededor del conjunto de cabañas. Al notar la presencia de las fuerzas federales, sicarios del CJNG abrieron fuego con armas de alto poder, incluidos lanzacohetes, para intentar frenar el avance militar (Radio Fórmula). A pesar de la embestida, las tropas repelieron la agresión y ocho delincuentes murieron en el primer intercambio de disparos.
Ante la presión, El Mencho huyó hacia la zona boscosa contigua, adentrándose en los matorrales. Las patrullas tácticas siguieron sus pasos hasta ubicarlo oculto en la maleza. Un nuevo enfrentamiento terminó con el líder del CJNG gravemente herido. Al evacuarlo en helicóptero, falleció en el trayecto hacia Ciudad de México.
La Sedena hizo públicas varias imágenes del operativo, donde se aprecia la cabaña semiderruida por los impactos y un helicóptero con daños en la cola tras un proyectil RPG. Estas fotos también muestran el dispositivo militar desplegado, así como los rastros de la huida y el cerco que permitió fijar al capo.
Tapalpa, declarado Pueblo Mágico, es famoso por su artesanía y bosques; sin embargo, se convirtió en testigo del final de uno de los criminales más buscados del planeta. La cabaña, un refugio rústico con paredes de madera y techo de lámina, ofrecía aparentemente el escondite perfecto, hasta que la coordinación de inteligencia y la valentía de las fuerzas federales rompieron ese manto de impunidad.
La muerte de El Mencho detonó bloqueos de carreteras y quema de vehículos en al menos cuatro estados, demostrando la capacidad de represalia del CJNG. El gobierno desplegó refuerzos adicionales y mantiene operativos de vigilancia en la región para prevenir nuevos hechos violentos.
La operación contra El Mencho demuestra la eficacia de la inteligencia militar y la cooperación internacional. Pero, sobre todo, revela que ningún escondite, por aislado que parezca, es invulnerable cuando la ley decide actuar con precisión y determinación.
Fuente: Grupo Es Noticia