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Tapalpa, el último refugio; La muerte del Mencho y el fin de una década de expansión criminal

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El abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes en la sierra de Jalisco sacude la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación y obliga a revisar el sistema de corrupción y violencia que sostuvo uno de los imperios criminales más poderosos de México.

La madrugada del 22 de febrero de 2026 no fue una más en la sierra de Jalisco. En Tapalpa, pueblo mágico conocido por su arquitectura tradicional y su vocación turística, se desplegó un operativo militar que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fundador y líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Fuentes federales confirmaron a medios nacionales como Milenio y N+ que el enfrentamiento ocurrió durante una operación encabezada por el Ejército Mexicano, con apoyo de fuerzas estatales y municipales. El objetivo era capturarlo. El desenlace fue su abatimiento en medio de un intercambio de disparos.

Con ello se cierra uno de los capítulos más prolongados y violentos del crimen organizado contemporáneo en México. Pero también se abre un periodo de incertidumbre sobre el reacomodo interno del CJNG y la capacidad del Estado para contener sus redes.

UN ESCENARIO INESPERADO

Tapalpa, ubicado a unos 130 kilómetros de Guadalajara, no figuraba en el imaginario colectivo como el escenario final de uno de los narcotraficantes más buscados del país. Sin embargo, su ubicación en la sierra jalisciense lo convertía en un punto estratégico dentro del corredor que conecta Jalisco y Michoacán, zona históricamente asociada a la movilidad del CJNG.

El operativo derivó en una reacción inmediata del grupo criminal: narcobloqueos, quema de vehículos y ataques armados en zonas cercanas como Tepalcatepec, Michoacán. Las autoridades activaron códigos de alerta ante el riesgo de expansión de la violencia.

Hasta el mediodía del mismo día no se habían confirmado bajas colaterales, pero el mensaje fue claro: el CJNG conserva capacidad operativa, aun sin su líder.

EL ORIGEN: DE MIGRANTE A FUNDADOR DE UN CÁRTEL

Nemesio Oseguera Cervantes nació el 17 de julio de 1966 en Aguililla, Michoacán, en una familia de agricultores. Como muchos jóvenes de su generación, migró a Estados Unidos en la década de 1980. En California se involucró en el tráfico de marihuana y heroína, acumulando detenciones por posesión de drogas entre 1986 y 1994. Fue deportado en 1997.

Ya en México se integró al Cártel del Milenio, vinculado al Cártel de Sinaloa. Su ascenso fue rápido. Se desempeñó como sicario y coordinador de envíos hasta convertirse en pieza clave de la estructura.

En 2010, tras la muerte de Ignacio “Nacho” Coronel, surgió una fractura interna que derivó en la creación del Cártel Jalisco Nueva Generación. Lo que comenzó como un grupo que se presentaba como autodefensa frente a Los Zetas evolucionó rápidamente hacia una organización con identidad propia, marcada por su disciplina paramilitar y su disposición a confrontar abiertamente al Estado.

EXPANSIÓN Y CONTROL ESTRATÉGICO

Para 2015, el CJNG ya controlaba puertos clave como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, esenciales para la importación de precursores químicos provenientes de China. Ese dominio logístico permitió consolidar al grupo como uno de los principales productores de metanfetaminas y fentanilo sintético.

Su expansión territorial alcanzó 35 estados mexicanos y proyectó presencia en Estados Unidos, Europa, Asia y América Latina. Las estimaciones citadas en reportes oficiales sitúan sus ingresos en alrededor de 50,000 millones de dólares anuales, provenientes de drogas, extorsión, robo de combustible y fraudes.

El CJNG no solo creció en volumen, sino en capacidad operativa. En 2015 derribó un helicóptero militar, causando la muerte de nueve soldados. En 2019, un ataque en Aguililla dejó 14 policías muertos. Estos episodios consolidaron su reputación como una de las organizaciones más agresivas del país.

CORRUPCIÓN Y PROTECCIÓN

El liderazgo de “El Mencho” no se sostuvo únicamente en la violencia. Las redes de corrupción fueron fundamentales. Sobornos a policías, infiltración en ayuntamientos y control de estructuras locales garantizaron impunidad y movilidad.

La sierra que conecta Michoacán y Jalisco operó como refugio estratégico. Allí, según reportes oficiales, se movía con escoltas armadas y utilizaba refugios fortificados para evadir capturas. En 2018, la DEA ofreció 10 millones de dólares por información que condujera a su arresto, la recompensa más alta para un narcotraficante mexicano. Rumores sobre su muerte circularon en 2020 y 2023, pero ninguno fue confirmado hasta ahora.

La estructura familiar también fue golpeada en años recientes. Su esposa, Rosalinda González Valencia, fue detenida en 2021. Su hijo Rubén Oseguera González, “El Menchito”, fue extraditado a Estados Unidos en 2020. Su hija Laisha Michelle Oseguera González fue arrestada en 2022. Aun así, el liderazgo central permanecía intacto.

REPERCUSIONES INMEDIATAS

La confirmación de su muerte generó una reacción inmediata en medios nacionales e internacionales. Telemundo, Milenio y Forbes México difundieron la noticia citando fuentes federales. En redes sociales, la conversación osciló entre la celebración y el escepticismo, recordando los rumores pasados.

Para el gobierno federal, el operativo representa un golpe de alto impacto en la lucha contra el narcotráfico. Sin embargo, también reabre el debate sobre las fallas estructurales que permitieron la consolidación del CJNG durante más de una década.

En el plano internacional, la recompensa ofrecida por la DEA subraya la dimensión global del fenómeno. El papel del CJNG en la producción de fentanilo lo convirtió en un actor clave dentro de una crisis que ha provocado miles de sobredosis en Estados Unidos.

UN IMPERIO QUE NO DESAPARECE DE LA NOCHE A LA MAÑANA

La muerte de Oseguera no implica la disolución automática del CJNG. La organización mantiene estructura territorial, fuentes de financiamiento y presencia en economías locales, particularmente en sectores como la extorsión en la industria del aguacate en Michoacán y el robo de combustible.

Analistas advierten que podrían surgir disputas internas o enfrentamientos con otros grupos criminales, incluidos sectores del Cártel de Sinaloa. El vacío de liderazgo en organizaciones de esta magnitud suele derivar en reacomodos violentos.

EL FIN DE UNA FIGURA, NO DEL PROBLEMA

La caída de “El Mencho” en Tapalpa marca el cierre de una etapa marcada por expansión territorial y confrontación directa con el Estado. Es un golpe significativo a la estructura simbólica del CJNG.

Pero el desafío va más allá de un nombre.

Las redes de corrupción que facilitaron su permanencia, las economías ilícitas que alimentaron su expansión y la estructura paramilitar que consolidó el cártel siguen siendo factores activos.

Tapalpa quedará inscrito como el punto final de uno de los capos más influyentes del narcotráfico contemporáneo. La verdadera prueba comienza ahora: impedir que el sistema que lo sostuvo produzca un relevo.

La era de Nemesio Oseguera Cervantes concluye. El reto estructural que permitió su ascenso permanece abierto.

Fuente: Grupo Es Noticia

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