El senador Enrique Inzunza anunció que pretende regresar a sus actividades presenciales el próximo 30 de agosto, durante la reunión plenaria de Morena para definir la agenda legislativa del periodo ordinario que comienza el 1 de septiembre.
Su posible reaparición ocurre después de permanecer alejado del Senado durante más de 100 días. Sin embargo, integrantes de Morena, PT y PVEM han cuestionado su retorno y le han pedido considerar una licencia.
Inzunza dejó de asistir a la Cámara alta después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos lo señaló, junto con Rubén Rocha Moya y otros funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa.
Aunque las autoridades estadounidenses solicitaron su captura y extradición, Inzunza no ha sido procesado ni exonerado. La Fiscalía General de la República mantiene una investigación abierta en su contra, según informó la Secretaría de Gobernación.
Durante su ausencia, el legislador conservó el cargo, el sueldo y el fuero constitucional. Únicamente solicitó una licencia de 22 horas en mayo para que su suplente participara en la votación de distintas reformas durante un periodo extraordinario.
El vocero de Morena en la Cámara de Diputados, Arturo Ávila, consideró que sería un “error” y una “imprudencia” que Inzunza retomara sus actividades.
El senador del Partido Verde Jorge Carlos Ramírez Marín también señaló que solicitar licencia sería la mejor alternativa, aunque reconoció que se trata de una decisión personal.
Desde el PT, Reginaldo Sandoval afirmó que la situación afecta al movimiento y pidió al senador asumir su responsabilidad.
Gerardo Fernández Noroña defendió el derecho de Inzunza a reincorporarse, pero advirtió que su regreso podría provocar una ofensiva contra Morena.
Inzunza sostiene que nunca abandonó sus funciones y asegura que durante el receso legislativo preparó 18 dictámenes. Pese a su anuncio, su retorno al Senado continúa sin el respaldo del bloque oficialista.