Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum reconoció que anteriormente rechazaba el fracking por sus impactos ambientales.
Sin embargo, señaló que las condiciones han cambiado y ahora el gobierno considera analizarlo desde otra perspectiva.
“Yo misma durante muchos años dije el fracking no, pero cuando veo las nuevas tecnologías y la dependencia energética, lo peor que podemos decir es solo no”, declaró.
La presidenta aclaró que no existe una decisión final y que el análisis se realizará con apoyo de especialistas.
El gobierno federal busca determinar si las nuevas técnicas reducen el impacto ambiental mediante el uso de químicos menos contaminantes y reciclaje de agua.
Soberanía energética y evaluación científica del fracking en México
Sheinbaum enfatizó que el tema del fracking en México será evaluado desde la soberanía energética y el conocimiento científico.
Aseguró que no se tomará ninguna decisión sin la participación de expertos en distintas áreas.
“Estamos involucrando a los mejores científicos de México para que nos digan si es viable”, afirmó.
El gobierno también informó que en un plazo de dos meses se presentará una primera evaluación técnica sobre la viabilidad del gas no convencional.
La presidenta subrayó que no se impondrán decisiones a comunidades ni a la comunidad científica.
“No vamos a hacer nada contra la población”, dijo.
Qué sigue en la discusión sobre fracking en México
El análisis del fracking en México forma parte de una revisión más amplia de la política energética del país.
El gobierno federal busca reducir la dependencia de combustibles importados sin descartar tecnologías emergentes.
Sheinbaum insistió en que la decisión final dependerá de resultados científicos y del impacto ambiental real.
El debate continuará en los próximos meses conforme avance la evaluación de especialistas.
El posible regreso del análisis del fracking en México abre un nuevo capítulo en la política energética nacional. Aunque el gobierno no ha tomado una decisión, el tema ya genera discusión por su impacto ambiental, económico y de soberanía energética.