Las pérdidas diarias del Tren Maya alcanzaron 9.9 millones de pesos en 2025, pese a subsidios y transferencias públicas que buscan apuntalar su operación.
El dato reabre el debate sobre la sostenibilidad del proyecto: si los ingresos no crecen al ritmo esperado, las pérdidas diarias del Tren Maya seguirán presionando el erario y retrasando cualquier promesa de equilibrio.
Los números rojos no frenan con los apoyos
De acuerdo con estados financieros consultados por la prensa especializada, el tren cerró 2025 con una pérdida operativa de alrededor de 3,649 millones de pesos, lo que se traduce en esos 9.9 millones diarios.
Un año antes, el descalce era de 7 millones por día; en otras palabras, el hoyo se hizo más grande, aun con subsidios sobre la mesa.
La explicación central: los costos de operación se dispararon y duplicaron su ritmo, mientras los ingresos por boletaje y servicios no alcanzaron para cubrirlos. ¿Conclusión? El balance sigue en rojo y la caja depende del apoyo público.
Los datos de 2025 muestran la magnitud del desbalance: el Tren Maya generó 541.8 millones de pesos por venta de bienes y prestación de servicios, pero enfrentó gastos operativos y “otras pérdidas” por 4,810.3 millones, es decir, 788% más que sus ventas.
Para cerrar la brecha entraron recursos públicos vía subsidios y otros ingresos, incluyendo fondos que provienen de un fideicomiso nutrido con parte de las cuotas que pagan visitantes al país. El flujo de pasajeros —1.3 millones ese año— sigue lejos de la escala que se necesitaría para que la operación se pague sola.
La administración del proyecto apuesta a que la incorporación del servicio de carga —prevista para finales de este año— y la maduración del mercado turístico permitirán mejorar el balance y, eventualmente, alcanzar un punto de equilibrio hacia 2030.
El plan suena ambicioso; el reto, monumental. Porque si algo dejan claros los estados financieros es que el tren hoy cuesta mucho más operarlo de lo que ingresa por mover personas. Y cuando los números no cuadran, ni el mejor eslogan aguanta: sin más usuarios, tarifas competitivas y disciplina de costos, las cifras seguirán descarrilando cualquier narrativa de rentabilidad.
Fuente: Grupo Es Noticia