La experiencia muerte 24 minutos vivida por la psicóloga y periodista malagueña Tessa Romero ha dado la vuelta al mundo. A sus 50 años, Romero sufrió un paro cardíaco mientras llevaba a sus hijas al colegio y fue declarada clínicamente muerta durante casi media hora.
Sin embargo, regresó entre los vivos con un testimonio tan sorprendente como revelador: paz absoluta, sensación de liberación y, sobre todo, la certeza de que morir no es el fin.
Tessa Romero, originaria de Málaga y con formación en psicología y periodismo, lleva más de dos décadas explorando las fronteras entre mente y espíritu. Antes de este episodio, había publicado varios artículos sobre resiliencia emocional y liderado talleres de crecimiento personal en toda España. Su perfil público combinaba rigor académico y sensibilidad social, lo que facilitó que su testimonio tuviera un alcance inmediato.
Los hechos ocurrieron una mañana de marzo de 2025, cuando Tessa salió de su vivienda en el barrio de El Perchel para dejar a sus hijas en el colegio. De pronto, sufrió un colapso y cayó inerte en la acera. Los servicios de emergencia llegaron en minutos y la trasladaron al hospital Carlos Haya, donde intentaron reanimarla sin éxito durante 24 largos minutos antes de recuperar sus signos vitales.
Al recobrar la consciencia, Tessa fue consciente de cada instante. Lo primero que pidió al despertar fue un cuaderno para anotar cada detalle de lo que había visto y sentido. Sus primeras palabras en la sala de recuperación fueron: “Necesito contar esto al mundo”, y así comenzó su misión de compartir una historia que desafía lo convencional.
Su relato detalla que, en medio de esa experiencia muerte 24 minutos, sintió un silencio inmenso y una calma que superó cualquier expectativa. “Era como si el amor envolviera todo”, declaró Tessa, señalando que su conciencia se desplazó fuera de su cuerpo, libre de dolor y angustia.
Desde esa inusual perspectiva, pudo observar el quirófano y el ajetreo de los médicos que luchaban por devolverle la vida. Cada movimiento y cada instrumento quirúrgico quedaron grabados en su memoria, aunque, según describe, no existía ninguna barrera física que limitase su visión.
El diario británico The Sun publicó su entrevista, y rápidamente su testimonio se viralizó en redes sociales, generando miles de reacciones. Para Tessa, esta repercusión global confirma que temas como la vida después de la muerte despiertan una curiosidad universal y, al mismo tiempo, diversos matices culturales.
Debate global
El testimonio de Romero desató una ola de reacciones en redes sociales. Muchos usuarios aplauden su valentía y creen firmemente en la posibilidad de una vida más allá de la muerte. Sin embargo, la comunidad científica se mantiene cautelosa. Expertos en neurociencia advierten que la falta de oxígeno durante períodos prolongados puede provocar alucinaciones y percepciones alteradas, explicando parcialmente la vivencia excepcional de Tessa.
En foros especializados, escépticos señalan que, de ser verídica la experiencia muerte 24 minutos, pondría en jaque conceptos establecidos sobre la función cerebral. Aun así, reconocen que los detalles de cada relato son útiles para estudiar la relación entre conciencia y biología.
Tras recuperar la consciencia, Tessa canalizó su historia en el libro 24 minutos en el otro lado, que se ha convertido en un éxito y acumula ya varias ediciones en España y Latinoamérica. Además, lidera un grupo online donde invita a compartir vivencias similares y a reflexionar juntos sobre el misterio de la muerte.
Lejos de cerrarse al debate, Romero promueve charlas y mesas redondas para fomentar la conversación entre científicos, teólogos y curiosos. Su objetivo es crear un espacio de diálogo donde convivan el escepticismo y la espiritualidad sin que uno anule al otro.
Este fenómeno no es único: casos como los de Gloria Polo en Colombia, Charlotte Holmes en Reino Unido y Velma Thomas en Estados Unidos han compartido visiones similares, sumando diversidad de relatos que avivan la discusión sobre la experiencia cercana a la muerte.
Instituciones como la Universidad de Portsmouth lideran estudios académicos sobre ECM, recolectando miles de testimonios y analizando patrones que podrían arrojar luz sobre el origen de estas experiencias, sin desestimar su carga emocional y cultural.
Sea fruto de procesos fisiológicos extremos o de un plano desconocido, la historia de Tessa Romero nos recuerda que la muerte, más que un final, podría ser el inicio de nuevas preguntas sobre nuestra conciencia.
Fuente: Grupo Es Noticia