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Comunidad maya rechaza viviendas del Bienestar

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Libros antes que ladrillos. Esa es la consigna que hoy resuena en Sitilpech, la comunidad maya de Izamal, Yucatán, que el 27 de enero de 2026 frenó la construcción de 50 viviendas del programa federal Vivienda para el Bienestar en su único terreno disponible y exigió, en cambio, un plantel digno para su telebachillerato. La frase clave, libros antes que ladrillos, sintetiza una demanda que va más allá del cemento: educación, consulta y respeto a la decisión comunitaria.

¿Qué pasó y cuándo pasó?

El conflicto estalló públicamente el martes 27 de enero de 2026, cuando habitantes de Sitilpech se manifestaron para detener las obras de “Casas del Bienestar” —como la gente nombra localmente a los desarrollos vinculados al Programa de Vivienda para el Bienestar— en un predio que, afirman, pertenece al pueblo desde hace décadas. De acuerdo con los testimonios recabados en el lugar, el espacio fue donado a la comunidad hace más de 50 años por un maestro con el propósito de impulsar la educación. Hoy, piden que ahí se levante la escuela de telebachillerato y no un fraccionamiento de 50 casas.

La movilización del 27 de enero encendió focos rojos regionales. Las y los pobladores denunciaron que la alcaldesa de Izamal, Melissa Puga, “donó el predio” sin consultar a la asamblea y que, ante la protesta, amagó con acciones legales si continuaban bloqueando las obras. En la plaza central de la comisaría, las y los mayas acordaron sostener su postura: alto a los ladrillos, sí a los libros.

El reclamo de fondo: una escuela, no un fraccionamiento

La demanda central es clara: un plantel educativo propio para el Telebachillerato Comunitario de Sitilpech. Aunque la localidad ya cuenta con la modalidad de telebachillerato, las clases se imparten prestando espacios de otra escuela.

La comunidad quiere un campus digno, con aulas, laboratorios, biblioteca y servicios básicos, para que sus jóvenes no tengan que abandonar los estudios ni viajar a otras localidades. En sus palabras, “ya toca”: la educación es la obra prioritaria.

El énfasis en la escuela no es casual. En México, el acceso a la educación para pueblos originarios sigue marcado por brechas duras: los rezagos educativos son mayores y la deserción golpea con más fuerza.

Para Sitilpech, apostar por un telebachillerato formal es una estrategia comunitaria contra esa estadística y una manera de resguardar la lengua, la identidad y la vida en el territorio. Libros antes que ladrillos se vuelve entonces una apuesta por el futuro.

Consulta previa: el derecho que reclaman

La asamblea de Sitilpech insiste en algo básico: si se trata de su territorio, debe haber consulta. El principio de consulta previa, libre e informada a pueblos indígenas, reconocido en la legislación y en tratados internacionales, no es un adorno jurídico; es la ruta para validar o corregir proyectos públicos que impacten la vida comunitaria. Para la gente de Sitilpech, la falta de consulta desfondó la legitimidad del proyecto de vivienda en ese predio.

Fuente: Grupo Es Noticia

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