Con el argumento de promover una convivencia libre de acoso escolar y discriminación, un grupo de ciudadanos alista la presentación de la denominada «Ley Therian» ante el Congreso del Estado de Nuevo León, iniciativa que surge a partir de un fenómeno social que ha cobrado visibilidad entre jóvenes y que busca generar un marco legal para la protección de sus derechos en entornos educativos.
La propuesta fue ingresada este jueves 19 de febrero a las 11:00 horas en la Oficialía de Partes del Poder Legislativo local por el abogado Mauricio Castillo Flores, quien encabeza la convocatoria para la creación de esta ley. El objetivo central, de acuerdo con los promoventes, es generar un marco que permita el respeto y la inclusión, evitando prácticas de hostigamiento hacia quienes adoptan nuevas formas de expresión personal, particularmente en el ámbito escolar.
El abogado Castillo considera que el fenómeno therian requiere ser analizado desde una perspectiva legal y social, con énfasis en la protección de derechos y la prevención del bullying. Los impulsores de la iniciativa señalaron que la intención no es imponer visiones, sino abrir la discusión en torno a nuevas realidades sociales y a la necesidad de que las instituciones cuenten con herramientas para garantizar la convivencia pacífica, especialmente en entornos educativos donde se concentran jóvenes en edades de formación.
La iniciativa se enfoca en prevenir y atender el acoso escolar desde kínder hasta universidades e institutos tecnológicos. El texto propone reglas de actuación para directivos, docentes y estudiantes, con un énfasis en la protección integral —física y emocional— y en la libertad de expresión de las y los jóvenes. No pretende «fomentar» identidades; más bien, plantea cómo reaccionar de forma institucional cuando estas aparecen en el aula o el patio escolar.
En términos prácticos, la Ley Therian en Nuevo León contra acoso escolar perfila medidas como la creación de protocolos anti-bullying específicos, acompañamiento psicológico para estudiantes que lo requieran, lineamientos para evitar la estigmatización de quienes manifiestan identidades diversas y un sistema de reporte y seguimiento dentro de cada plantel educativo. Llama la atención que las sanciones administrativas se plantean para autoridades escolares que incumplan su deber de garantizar entornos seguros, lo que busca asegurar la aplicación efectiva de la norma.
Según explicó Castillo Flores, la propuesta nace por la preocupación de madres y padres ante un fenómeno «relativamente nuevo» que está generando burlas, acoso y desinformación en las comunidades escolares. Su mensaje es potente: el objetivo no es celebrar ni prohibir nada, sino evitar que la conversación se convierta en linchamiento escolar o mediático. Es, en su lectura, un plan de piso parejo para que escuelas respondan con protocolos y no con improvisaciones ante situaciones que podrían escalar en violencia escolar.
El término «therian» refiere a personas que reportan una identificación interna —espiritual o psicológica— con un animal real (perros, lobos, gatos, aves, etc.). No es algo nuevo en el mundo digital, pero sí ganó visibilidad en México en febrero de 2026 con convocatorias de convivencias en espacios públicos, como la anunciada en Ciudad Universitaria de la UNAM. Esa visibilidad detonó, a su vez, una ola de cobertura mediática, reacciones de figuras públicas y, cómo no, memes. En el ruido, se coló de todo: desde curiosidad genuina hasta estigma y discursos alarmistas que han llevado a situaciones de discriminación.
El promovente ha mencionado estimaciones de alrededor de 200 jóvenes en Nuevo León que se identificarían con este fenómeno, sobre todo entre 14 y 21 años. ¿Es un censo? No. ¿Sirve para dimensionar el debate? Solo como dato orientativo. La realidad es que, en dinámicas digitales, el subregistro es la norma y las identidades son fluidas: muchas y muchos están en exploración, otros solo curiosean, y algunos sí asumen la etiqueta como parte significativa de su vida social, lo que hace necesario un abordaje institucional adecuado.
La iniciativa ha generado opiniones divididas entre especialistas en educación y derechos humanos. Mientras algunos consideran que es un avance en materia de inclusión y prevención de la violencia escolar, otros advierten sobre la necesidad de no estigmatizar a los jóvenes etiquetándolos y de garantizar que los protocolos sean aplicados con perspectiva de derechos humanos. El Congreso de Nuevo León deberá ahora turnar la iniciativa a comisiones para su análisis y discusión, en un proceso que se anticipa complejo dada la novedad del tema.