Las mujeres, en promedio, viven más que los hombres en casi todas las sociedades humanas. Aunque factores culturales y de estilo de vida —como el consumo de alcohol, tabaco o conductas de riesgo— explican parte de la diferencia, un nuevo estudio científico sugiere que la clave también podría estar inscrita en la genética: los cromosomas sexuales.
el respaldo biológico de los cromosomas x
Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva recopilaron datos de longevidad en 528 especies de mamíferos y 648 de aves mantenidas en zoológicos. Los resultados, publicados en Science Advances, confirmaron un patrón: en casi tres cuartas partes de los mamíferos, las hembras sobreviven a los machos.
La llamada “hipótesis del sexo heterogamético” sostiene que la doble presencia de cromosomas X en las hembras actúa como seguro genético: si un gen del primer cromosoma presenta mutaciones dañinas, el segundo puede compensar. Los machos, al contar con un solo cromosoma X acompañado de un Y, carecen de ese refuerzo.
lo opuesto en las aves
El panorama cambia en el mundo de las aves. Allí, las hembras son heterogaméticas (ZW) y los machos homogaméticos (ZZ). Según el estudio, en el 68% de las especies de aves analizadas, los machos vivieron más que las hembras, lo que refuerza la hipótesis de que la composición cromosómica influye directamente en la longevidad.
más allá de la genética: el costo del esfuerzo reproductivo
Los científicos aclararon que los cromosomas no son la única explicación. Factores conductuales y fisiológicos también juegan un papel. En muchas especies, los machos compiten intensamente por las hembras, desarrollando características como músculos más grandes en gorilas o astas imponentes en alces. Estas ventajas reproductivas, sin embargo, suelen tener un alto costo energético y reducen la esperanza de vida.
excepciones que desafían la regla
El estudio también encontró casos que no encajan en la hipótesis. En los lémures, por ejemplo, la longevidad entre machos y hembras es muy similar, pese a su promiscuidad. Asimismo, en aves rapaces como halcones, águilas y buitres, las hembras suelen vivir más que los machos, a pesar de ser más grandes y competitivas.
un campo con muchas preguntas abiertas
Para Fernando Colchero, coautor del estudio, aún queda mucho por descifrar:
“Los cromosomas nos dan una pista importante, pero los mecanismos fisiológicos detrás de la longevidad varían de una especie a otra. La evolución juega con múltiples factores, y todavía nos falta entenderlos por completo”.
Fuente: Grupo Es Noticia