FPS alto, reaplicación constante y uso diario: los tres pilares para proteger tu piel del sol.
El uso de protector solar no es solo para la playa: debe ser diario. La radiación UV envejece la piel, provoca manchas y es el principal factor de riesgo para el cáncer de piel. Elige un protector de FPS 30 o más, de amplio espectro (UVA y UVB) y reaplícalo cada 2 horas si estás al aire libre.
Para el rostro, lo ideal es uno dermatológico, ligero y no comedogénico. No importa si está nublado: los rayos UV atraviesan las nubes. Cuidar tu piel es también cuidar tu salud.
Fuente: Grupo Es Noticia