Esa reunión con el director de salud y asistencia municipal Abraham Alamilla Olguin para ventilar asuntos de salud entre manipuladores de bebidas y alimentos fue aprovechada para agredir de forma lépera y prepotente a quien los interesados buscaron para esa concertación de un régimen de salud, inconformidad por las formas que, sin embargo, aprovechó el talabartero y pintor para tratar de opacar la imagen de la licenciada Marcela Vicencio Galindo.
Por Benjamín Arroyo Celis
Poza Rica, Ver. – Las aves de mal agüero siempre están al acecho para el ataque, y en sentido figurado como si fuera una trasmutación donde quiera que se presenten logran su objetivo si es que no se está unido para la defensa.
Trátese de buscar beneficio del bien común como un caso que llama poderosamente la atención social cuando se observa que hay demasiado dolo y una fuerza demoníaca en contra de las mujeres; mujeres que representan el símbolo de vida de la humanidad y que debido a su extraordinario avance en el orden social y político, a muchos no les cuaja que sobresalgan con su intervención en asuntos de vital importancia en el orden administrativo, social y de salud, muy en especial en la salud y lo económico de compañeros locatarios a quienes sin interés alguno Marcela Vicencio Galindo ayuda para que les den la atención que merecen de acuerdo a los derechos humanos.
Fue muy criticado la forma en que el talabartero de nombre Jorge Osmin Caro dirigió su venenosa voz para que callara su exposición de razones Marcela, la mirada cruel y casi homicida, con clara evidencia de que no le simpatizan las mujeres o algo trae contra esta mujer de nobles sentimientos para con sus colegas comerciantes.
El caso es que parece que el señor que nos distrae la atención llevaba un asunto a tratar en la idea de que iban a ir otros invitados de palacio municipal, pero el meollo del asunto se enfoca a tratar únicamente lo concerniente a las constancia de salud que se negoció de manera verbal con el director de salud municipal quedando pendiente para una nueva forma de que cumplan con su garantía de inocuidad, que el mismo “doc” ofreció para facilitar su cumplimiento sin gastos onerosos que afectan los ingresos de esta gente.
Tenía la voz Marcela y explotó el sujeto interrumpiendo con una “orden” ya cállate que no dejas hablar; cosa que irritó a otros que le gritaron a él que se callara, que no tenía motivos para estar alegando cosas que no eran de su incumbencia.
Y en efecto, el “doc” Abraham Alamilla señaló que él no tenía facultades para tratar otros asuntos que no fueran los que le llevaron a presentarse para ofrecer una “oferta” razonable que iba a poner en la mesa de las autoridades del ramo a modo de que se llegara a un arreglo sin que hicieran gastos demás.
Caló este punto del sujeto de marras dejando un mal sabor de boca y una realidad que se ve contra Marcela que mueve a este sujeto a insultarla cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo, se presume que podría obedecer a una consigna del secretario general de esta mal llamada unión Martin Espinoza debido a que dicho sujeto tiene cartera en ella sin tener derecho pues todo apunta de que no acredita ser propietario de algún local y que en los estatutos se consigna de que no tienen ni voz ni voto.
Se ve muy marcado que no le interesa mejorar las condiciones del mercado, esto en base de que se menciona que levantó firmas para que no se lleve a efecto la construcción de drenaje luego de que le gusta darle lisonja a regañadientes al alcalde Fernando Remes cuando va de visita a este centro de abasto