Por Miriam Lagunes Marín.

El 28 de junio se conmemoran los disturbios provocados en el 69 en protesta por la redada policial realizada en el bar Stonewall en Nueva York, en esos tiempos el gobierno de Estados Unidos actuaba abiertamente en contra de las personas pertenecientes a grupos todavía marginados como son la comunidad LGBTTTI (Lesbianas Gays Bisexuales Transgénero Transexuales Travestis e Intersexuales), fue en ese entonces que por primera vez hubo una acción colectiva en respuesta a las constantes agresiones recibidas por las fuerzas de Estado, desde entonces se toma esa fecha para celebrar la lucha por la igualdad de derechos y en general el mes de junio para visibilizar tanto el camino avanzado como el que aún falta por recorrer.

México es un país aún bastante machista, debido a ello se toma al hombre heterosexual heteronormado como medida de todas las cosas, lo cual se traduce en que la máxima aspiración social es al matrimonio entre personas de distinto género y a la idea del hombre fuerte, proveedor, varonil, impositivo, sexualmente activo, conquistador de mujeres, completamente polarizado con las características asignadas a la feminidad (las cuales siempre son etiquetadas como de menos valor en relación con las de su contraparte), de modo que cualquier expresión que se contraponga con esta idea es rechazada de forma violenta, entre más transgrede la imagen que tenemos acerca de lo que culturalmente “tendríamos que aspirar a ser”, mayor será el grado de violencia con que la rechacemos, es por ello que a la fecha las actitudes de odio contra quienes desean vivir su vida de manera distinta a la norma siguen existiendo.

Los crímenes relacionados con la homofobia o cualquier tipo de aversión a las diversas expresiones de identidad sexual tienen un mayor grado de impunidad, también son usualmente abordados de manera amarillista por la prensa, quienes tienden a revictimizar a las personas afectadas y a toda la comunidad LGBTTTI chupándoles por las agresiones que viven, las condiciones sociales que construimos y alimentamos con nuestra falta de empatía derivan en la discriminación y falta de oportunidades de desarrollo para quienes no comparten nuestra modo de expresión de nuestra sexualidad, ejemplo de ello es que la mayor parte de la población transgénero vive en condiciones de miseria.

La desigualdad que vivimos tiene mucho que ver con negarle el acceso a los mismos derechos a toda la gente por igual, el día del orgullo lgbt en realidad representa la lucha por conseguir las mismas oportunidades de hacer su vida plenamente como todas las demás personas, yo no pertenezco a esta comunidad pero estoy completamente segura de que garantizarles el acceso a un entorno pacífico es también el camino a la construcción de un mundo donde podamos convivir de manera más armónica, falta aún mucho por hacer, celebró las intervenciones llevadas desde los diversos colectivos para lograr la igualdad y me uno a su lucha, por un mundo donde todos podamos ser distintos como personas pero iguales en derechos y oportunidades.

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